-Sky, ya deja de pensar en eso- me dijo mi mejor amiga Ashley.
-Flashback-
-Niall, tienes derecho a ser feliz- no podía parar de llorar-Sigue tu sueño, no te detengas por mi culpa.
-Pero, Sky- intento replicar, sin éxito, ya que fue interrumpido.
-Pero nada. No me perdonare que te quedes sin seguir tu sueño, solo por mí- interrumpí
-Y yo jamás me perdonaré perderte- habló acariciando mi mejilla.
-Oportunidades como esta solo vienen una vez en la vida- intente hacerlo entrar en razón, pero no. Él era muy terco.
-Y, ¿Qué hay de ti?-me sonrió con los ojos llorosos-Tu podrías venir solo una vez en la vida.
-Niall, por favor, no puedes dejar de seguir tu sueño por mí, quiero verte entrar ahí con una sonrisa, quiero que me hagas sentir orgullosa - me alejé un poco de él-Te amo.
-Yo a ti- se acercó para darme un beso en mis temblosos y rosados labios.
-¿Eres Niall?- preguntó un chico, que tenía “Crew” en su camisa, logrando que Niall no me besara. El asintió- Te esperan en el escenario.
-Sky, espérame aquí, no te muevas- me pidió, dándome un beso en la mejilla-hablaremos luego.
Desde ese día no volví a verlo, ya que me fui, me fui dejándole una pequeña nota, no podía dejar que olvidará su sueño por mí, jamás me perdonaría haber sido el obstáculo de mi Irlandes preferido.
Mi amor:
Me voy, por tu bien, no deseo ser ningún obstáculo. Nialler, ¡Es tu carrera de la que estamos hablando! Jamás me perdonaría que no cumplieras tu sueño por culpa de esta patética chica. Jamás. Así que, me despido. No olvides que te amo.
Con amor,
Skylar Greene, siempre tuya.
-fin del flashback-
-No puedo, sé que fue mi decisión – le dije, sollozando- Pero mierda, jamás imagine que me dolería tanto. ¡Lo amo tanto Ash!
No dejé que objetara, como sabía que iba a hacer. Simplemente salí corriendo, a mi lugar secreto. Debía desahogarme, sacar mis penas. ¿¡Como era posible que después de dos malditos años yo no lograra sacarlo de mi cabeza!? ¡Dos estúpidos años llenos de dolor y sufrimiento! Dos años, en los que lloraba cada noche en la que estaba sola y en algunos momentos deseaba haber sido egoísta, haber evitado que cumpliera su sueño, y haberme quedado con él, pero terminaba reprimiendo ese pensamiento y regañándome a mi misma por ser tan estúpida, tan malditamente estúpida. Él era feliz, eso tenía que ser suficiente para mí. ¡Tenía que serlo!
-¿Por qué? ¿Por qué Dios, por qué? -susurré con lágrimas corriendo por mis ojos- Parece que me elegiste a mí para sufrir como nadie.
Me senté debajo de un árbol, pensando en diversas cosa, dejando que las lágrimas corrieran libremente por mis oscuros ojos. Permitiendo que mi mente, destrozara aún más mi corazón, llenándome de sus recuerdos.
-Flashback-
-Eres un tonto- reí
-Tal vez, pero soy tu tonto- me sacó otra sonrisa-¿Me das un beso?- preguntó
-No tengo ganas- mentí
-¿Y qué hago para que te den “ganas”?-rió
-Acércate- susurré
-Está bien - se acercó bastante, hasta el punto de quedar a pocos centímetros de distancia.
-Dile al mundo que me amas- exigí sonriendo. Él se encogió de hombros, y llevo sus labios hasta un costado de mi cabeza
-Amo a Skylar Greene- susurró a mi oído.
-¿Por qué lo dijiste así?- cuestioné confundida, Me separé un poco y lo observé.
-Tú eres mi mundo- clavó sus hermosos ojos, celestes cual cielo, en mis insignificantes ojos café, yo me perdí en su mirada- Te amo tanto.
Se acercó a mí, sonriendo con esa sonrisa tan particular de él, un poco pícara y juguetona, pero tierna y adorable. Tomó mi mentón con su mano, levantándolo, para quedar en su altura. Y antes de que pudiera decir algo, unió nuestros labios, formando un millón de sensaciones diferentes en mí, ese beso, mostraba amor, ternura, cariño, mostraba de todo. Todo lo que sentía por el, reflejado en una simple acción. Era una sensación, tan hermosa, tan magnífica. Jamás quería separarme de mi pequeño duende.
-Fin del flashback-
Una sensación, hermosa, magnifica que nunca podré sentir otra vez, lo extrañaba demasiado, Todos los días me preguntaba ¿De dónde mierda saque que podría olvidarlo?Una y otra vez, pero ahí estaba el problema, yo tenía claro que jamás olvidaría a mi príncipe. Era imposible describir cuanto lo amaba. Esperaba con mi alma que me hubiera olvidado, que hubiera pasado la página como yo jamás pude, porque si yo no podía ser feliz, por lo menos quería que él lo fuera, lo merecía.
Más recuerdos invadieron mi mente, llevándome al lugar donde todo comenzó.
-Flashback-
-Mamá no quiero ir a la escuela- protesté, mientras intentaba fingir un llanto lo suficientemente creíble para que esa mujer sintiera compasión de mí. Tenía siete años, acaba de mudarme a un pequeño pueblo en Irlanda, llamado Mullingar. ¡Maldita sea, algo de compasión!
-Hija, eso ya no funciona conmigo- me advirtió, mientras abría la puerta de mi nuevo salón, dejándome verlo, tan perfecto, con sus ojos azules perfectamente posicionados en dirección al profesor.
-Mamá, estoy bien aquí ya te puedes ir- dije apresuradamente antes de entrar, con una sonrisa en mi rostro
-Muy bien, eso fue algo raro, pero lo voy a ignorar- dijo caminando dudosamente fuera de ahí.
-Hola pequeña- me habló dulcemente el profesor- Tú, debes ser Skylar Greene ¿me equivoco?
-No señor- dije sonrojada, al notar que su mirada estaba fijada en mí.
-Bueno, pequeña, no voy a hacer que te presentes, veo que eres tímida. Ve a sentarte a un lado de Niall.
-¿Quién es Niall?- pregunté temerosa.
-¡Yo!- agitó sus manos -el chico que había logrado que entrara entusiasmada a clases- para que yo la ubicara.
Nerviosa me fui a sentar al lado de él, esperando no tropezarme o algo que me marcara de por vida. Estaba en primer grado, tenía siete años, permítanme decirles que esa es una edad en la que nadie duda en reírse de ti si te pasa algo malo. No quería arruinar mi reputación el primer día de clases, bueno, mi primer día de clases.
Me senté callada, estaba demasiado nerviosa. ¿Qué si soltaba alguna estupidez? decidí que no hablaría, pero él- para mi, desgracia o más bien, suerte- me dedicó una adorable y tierna sonrisa.
-¡Hola!- me dijo, sin olvidar su sonrisa.
-Ho-hola- sonreí torpemente poniendo mis manos en el escritorio, tartamudeando, genial Skylar.
-Oye, tienes una herida ahí- señalo mi mano, me había caído del columpio y, por miedo a que mi mamá me regañara, la había mantenido en secreto.
-Oh, sí, no es nada- me la tocó y tuve que taparme la boca para no gritar.
-lo siento- sonrió-te curare eso- me informó.
-No, no hace falta- le dije.
Haciendo caso omiso a mis palabras, me dio la espalda unos segundos para sacar una curita que tenía en su bolso, y me ponérmela en mi herida.
-Gracias- sonreí, mostrándole mi falta de dientes.
-No hay de que- habló, y de pronto hizo una mueca, como pensando algo -Oye, ¿quieres ser mi mejor amiga?-
-¿Yo?- cuestioné- ¿quiere que tu y yo seamos amigos?
-Si, bueno, si tu quieres- se encogió de hombros.
-Claro que quiero- le dije. Y él, emocionado, me abrazo.
-Oigan, chicos presten atención- nos retó el profesor.
-Lo siento- dijimos en unísono, mientras nos dábamos miradas cómplice.
-Fin de flashback-
Recordar eso, solo aumentó mis sollozos. Solo aumento mi dolor. Era una idiota, jamás podría olvidar a ese azulino, jamás saldría de mi mente, ni mucho menos de mi corazón. Todavía podía recordar el dulce sabor de sus labios color durazno, y todavía podía recordar el día de nuestro primer beso.
-Flashback-
-Oye, ¿por qué te fuiste así?- cuestionó mi mejor amigo, evidentemente preocupado.
-Es que, yo, yo…- no me salían palabras coherentes, ¿Por qué mierda tenía que ser tan perfecto?
-¿Tu qué?- me miro y yo me volví a perder en sus ojos, en sus hermosos y profundos ojos.
-Yo,yo…- podía sentir como se acercaba, poco a poco, de forma cautelosa, como si yo fuera a salir corriendo de ahí.
-¿Tu, tu?- susurró, ya prácticamente sobre mis labios. Podía sentir su respiración mezclarse con la mía, podía escuchar su corazón latiendo con fuerza.
-Yo, te quiero Niall- dije casi inaudible. Me sonrió, y terminó de unir nuestros, ya desesperados labios. Formando un beso, que antes consideraba impensable. Estaba pasando, el, Niall James Horan Gallagher. Hijo de Bobby Horan y de Maura Gallagher, mi mejor amigo, mi alma gemela; estaba besándome, y de que manera.
-Fin del flashback-
Era una maldita masoquista, una estúpida masoquista que solo sabía lastimarse.
-Dos años Skylar, dos malditos años sin él, y tu, como la masoquista que eres sigues pensando en él, y sigues amándolo como el primer día que lo viste, como el día que curó una herida en tu mano, totalmente inocente de que algún momento necesitarías una gran curita para la herida que él, indirectamente crearía en tu corazón- pensé, secando unas lágrimas, en vano, ya que otras más, sustituían esas.
(Narra Niall)
-¿Qué tienes, duende? Te noto decaído- me preguntó Harry Styles, uno de mis compañeros de banda y por supuesto, uno de mis mejores amigos.
-Nada hermano, solo estoy algo cansado- mentí, esperando que creyera esta estúpida excusa.
-Bueno, vamos a comer todos juntos ¿te anotas?- cuestionó, a mi parecer, no muy convencido.
-Vayan ustedes, quiero dormir un rato- volví a mentir.
-Está bien duende- accedió, y observé como él y su enrulado cabello salían por la puerta, de mi apartamento.
Suspiré, si, estaba “decaído”, todavía después de dos años, no podía asimilar que ella, ya no era mía, que sus dulces labios, tal vez, jamás volverían a besarme, me dolía tanto, pensar que ahora tenía todo lo que deseaba tener. Pero a qué precio me había salido.
Entré a mi armario, con la intención de buscar un suéter, pues hacía un frío que podía llegarte hasta los huesos. Peor en el intento de bajar un sueter, algo duro impacto mi cabeza.
Bajé la mirada, para observar ese objeto que me había golpeado. Y los ojos se inundaron de lágrimas en un santiamén, no podía ser, el mundo estaba en mi contra. En el suelo, yacía un viejo álbum de fotos, que tenía la portada de cuero negro, y en letras de color dorado, tenía escrito “Memories”. Ese álbum que me había regalado la hermosa chica que todavía reinaba mi corazón.
(Narra Skylar)
Ya no quería amarlo, deseaba con todas mis fuerzas, olvidar a ese chico de ojos azules, deseaba sacarlo de mi mente y/o corazón. ¿Por qué razón tenía que ser tan jodidamente difícil?
-¡Skylar Victoria Greene! – gritó una voz conocida sacándome de mis pensamientos. Logrando que mi mirada ya no estuviera dirigida hacia la nada- mierda Sky, me quieres matar del susto ¿o qué?
-Ashley ¿Cómo me encontraste?- cuestioné, mirándola.
-Dos cosas: Uno, te conozco- enumero con su dedo- Dos, tu teléfono tiene GPS, cariño.
-Oh- me limité a contestar.
-No vuelvas a hacer eso en tu vida, pequeña demonio.
-Lo siento- hablé sinceramente, ella no tenía porque pagar mis platos rotos.
-Tranquila- contestó suspirando, como rindiéndose- Se que no estás bien

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